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Sentimientos nuevo año 2022

1 de enero de 2022 · 4 min de lectura · Ximena Ugarte Luiselli
Sentimientos nuevo año 2022

Han concluido los días de unión y calor familiar que nos rescatan del natural distanciamiento que vivimos durante el año. Por lo general, son también fechas de reflexión e introspección en los que intentamos volver nuestra mirada hacia adentro, al fondo de nuestras vidas para hurgar en su interior. A menudo no resulta suficiente, pues muchas de nuestras emociones enfrentadas no encuentran salida o nosotros mismos las ahogamos impidiendo que afloren a la superficie por una bocanada de oxigeno, por lo menos. Tememos que salgan a la luz y las encubrimos con actividades, tareas de trabajo y compromisos sociales, hasta que llega el día en el que no podemos contenerlas y se van deshojando del corazón como capas de cebolla.

Así, de pronto, nos encontramos en enero, más desnudos que lo habitual, más sensibles y receptivos. El bullicio de las fiestas pasó y empezamos a entrar de nuevo en la rutina del día a día. En estas primeras semanas del año, muchos de nosotros, experimentamos un sentimiento de pesadez y vacío que oprime el pecho, que nos hace iniciar el año con las esperanzas e ilusiones un tanto desvanecidas.

Es ahora, justo ahora, el momento ideal para recapitular, tratar de entendernos para mejorar. Hacernos de herramientas que nos permitan transitar el nuevo año de la mejor manera; encontrar el interés que nos motive y aprender a poner la atención más en lo que tenemos que en lo que nos hace falta.

Leyendo en estos días de tranquilidad, me encontré con un libro increíble (aún no termino) que, en más de la mitad que llevo leído, me ha hecho reflexionar en este tema que menciono. Por un lado, pienso en la capacidad que puede tener un ser humano por avanzar, pelear por su vida, mantenerse en pie a como de lugar, apreciando desde lo más profundo la fragilidad a la vida misma, aferrarse a ella. Encontrar que el simple respirar es motivo suficiente para querer vivir, seguir viviendo sin peros ni pretextos. “La supervivencia es cuestión de blanco y negro, no hay pero que valgan cuando luchas por ella”. Cuando te distraes en banalidades, cuando dejas de poner atención en la fortuna que significa estar vivo, aparecen los -peros-: “tenemos pan que comer, si, pero…”. “Estamos sanos, sí, pero… “Estamos en familia, sí pero… “Tenemos trabajo, sí pero…”.

Por otro lado, también reflexiono en que no todos pueden valorar, e incluso, el hecho de luchar por sus vidas. Hay algo que lo impide. Este algo es un fenómeno que ahora esta en boga y que hemos llamado “salud mental”; es lo que nos permite disfrutar o no de la vida y enfrentar sus adversidades. Es ese algo que no podemos controlar y que no depende totalmente de nosotros; es una manifestación más fuerte que gobierna nuestro sentir, nuestra emoción, nuestras ganas de movernos… levantarnos. Ese algo que nos impulsa apreciar la vida misma, enfocándonos más en lo que tenemos, en lo bueno que sí hay.

¡Que impórtate es y debe de ser poner atención a la salud mental!, aprender hablar de ello y empezar a ser más compasivos y bondadosos con nosotros mismos y con quien padece algún embate emocional. Cuánto nos ayudaría conocer más de este fenómeno entendiendo que hoy es un padecimiento y la primera causa de discapacidad en el mundo. Podríamos con ello, aliviar culpas y perdonar. Podríamos tomar acciones más eficientes para poder transitar bajo estas emociones, salir de ellas y vivir más plenamente nuestras vidas. ¡Cuánto bien nos haría conocer el sentir profundo de nuestros seres queridos y el porqué no pueden ver la vida con los ojos que quisiéramos! ¿Cuánto más productivos serían nuestros colaboradores, nosotros mismos, si atendiéramos y diéramos prioridad a esa salud mental nuestra?

Con todo lo anterior, a lo que invito es a conocer más sobre este tema y acercarnos a quienes necesitan de apoyo. Empezar a tratar a quienes padecen esta condición, incluso si somos nosotros mismos, con paciencia, empatía y amor. Darnos espacio para perdonar a quienes nos han lastimado por ello y buscar ayuda haciéndolos sentir que no están solos, que se les entiende, se les ama y se les acompaña. Si somos nosotros quienes la padecemos, necesitamos aprender a alzar la voz y buscar todas las herramientas posibles para estar mejor y vivir la vida que tenemos de frente.

Les dejo un correo de contacto donde con gusto podemos ayudar a canalizar apoyo a quien lo necesite: contacto@crs.mx

Firma de Ximena Ugarte Luiselli